Monumento a la Virgen de Quito.(1976).

Aleación de aluminio y magnesio, fundida a la arena y con la estructura interior de acero.
Altura: 45 m.
Monte del Panecillo. Quito. Ecuador.


En 1892 y por decreto de la República del Ecuador, se declaró a la Inmaculada Patrona de la República. El encargo fue realizado por el Padre General de la Congregación de los Oblatos, reverendo P. Rigoberto Correa. Se trataba de realizar la obra que daría cumplimiento al voto del fundador de la Orden, por el que se había propuesto erigir un monumento a la Virgen de Quito. Así lo dejo encomendado a sus sucesores para cuando pudieran hacerlo. Por fin era posible. La obra fue inaugurada el 25 de marzo de 1976.
Vista del Panecillo
El Panecillo ha sido considerado como la tumba de un príncipe indígena. El Panecillo domina toda la ciudad de Quito, y la imagen de la Virgen queda mirando a la parte de la población que corresponde a la época colonial española.
Dibujo a plumilla del autor
Monumento a la Inmaculada
La obra de Quito está inspirada en una iconografía de origen netamente ecuatoriano, que creó Bernardo de Legarda a finales del siglo XVIII.

Este escultor se inspiró en la imaginería española y fue el primero en incorporar a la Inmaculada dos alas.

Este símbolo tiene una raíz bíblica, puesto que en el Apocalípsis (capítulo XII) de San Juan, dice al hablar de la lucha entre la Mujer -la Virgen- y el Dragón -el Mal-, que "Dios dió a la Mujer dos alas de águila grande para que volara al desierto".

La estatua lleva los signos convencionales -dragón, luna, corona de doce estrellas- y con una mano sujeta la cadena con la que aprisiona al mal, y con otra enseña el camino al cielo. A sus pies el globo terráqueo, mostrando en su centro la nación de Ecuador, la primera del mundo que se consagró al Sagrado Corazón de Jesús, y más tarde al Corazón de su Madre, la Virgen María.
Detalle de la construcción: cabeza
Detalle: mano
No hay otro monumento, comparable a éste en lo que a material se refiere. Según los datos que posee el autor es la mayor estatua fundida que existe en el mundo. Los problemas técnicos que se presentaron ante semejante empresa, no podemos olvidar que el monumento mide 45 m. de altura, fueron resueltos gracias a la colaboración de dos ingenieros, un arquitecto y el Centro de Investigaciones Metalúrgicas de la Universidad Complutense de Madrid.

Agustín preparó en su taller, con la ayuda de sus operarios, las difíciles y laboriosas tareas de modelar, fundir y montar tan insigne obra, cuya superficie desarrollada sobrepasa los 1200 metros cuadrados, cuyo metal fundido alcanzó las setenta toneladas y en las que invirtieron cuatro años de trabajo en intensas jornadas, un equipo de ocho hombres.

Se eligió como material una aleación inoxidable de aluminio con magnesio, que daría a la figura, además de una gran novedad, un aspecto luminoso, casi celestial. Su altura total es de 45 metros, 12 el pedestal, consistente en un pequeño templo, y 33 la estatua toda ella fundida, y con una fuerte estructura de acero en su interior.

"Sí, en efecto, el escultor se convierte algo en ingeniero y en arquitecto. Hasta el punto de que en la obra que hice para Quito, he necesitado la colaboración del Centro Nacional de Investigaciones Metalúrgicas, para ensayar la resistencias de los pernios que lleva por dentro el aluminio, y obtener los coeficientes de dilatación del metal a la comprensión y de rotura de corte de cizalla, para calcular la estructura interna del hierro. Es evidente que el escultor que hace estas obras tan grandes se convierte en un constructor."